
Se pospone el debate de Diálogos en La Granja sobre filantropía

Lamentablemente nos vemos obligados a posponer el debate sobre filantropía que iba a celebrarse los próximos 7 y 8 de mayo, trasladando su celebración al mes de octubre de 2013.
Como sabéis, una de las exigencias del formato de Diálogos en La Granja es contar con la participación de representantes de todos los grupos de interés para asegurar un debate plural. Sin embargo, hasta la fecha no hemos conseguido asegurar la participación de filántropos individuales, perfil que consideramos clave en la exploración del rol que la filantropía debe adoptar en el actual momento económico y social en nuestro país.
No obstante, seguimos convencidos de la oportunidad de mantener vivo este debate, por lo que vamos a trabajar los próximos meses para conformar un encuentro que satisfaga los objetivos propuestos. Os animamos a continuar interactuando a través de Facebook y Twitter y a no perder de vista los contenidos que vayamos incorporando a nuestra web.
Paz Ugarte
Directora Diálogos en La Granja
La cara 'decente' del dinero

Encontrar en los medios españoles una simple noticia sobre filantropía se antoja, cuanto menos, complicado. Como milagroso toparse con una reflexión que vaya más allá. Así que durante una incursión virtual fuera de nuestras fronteras nos hemos topado con un artículo salido de la pluma de un afamado ensayista y periodista francés, Guy Sorman, para el periódico Le Monde, que merece una mención en nuestra web.
Quizá no aporte ideas novedosas a la cuestión pero sirve de combustible para azuzar una parte concreta de nuestro debate: la filantropía de las grandes fortunas, celebrada por unos y vilipendiada por otros dependiendo del lado del Atlántico en que se encuentren. Sorman ejerce de altavoz moralizante, baja a la tierra el concepto de filantropía y en el camino hasta tiene tiempo de detenerse para abroncar, no sin razón, a Europa.
"Hace falta construir un espacio donde se pueda hablar de lo no lucrativo"

Entrevista con Antonio González, director ejecutivo de Wake App Health
Trabaja actualmente en una editorial de aplicaciones para móvil especializada en Salud, pero su vinculación con el mundo de la filantropía es estrecha y alargada en el tiempo. Comenzó en Médicos del Mundo, donde trabajó durante diez años y se aproximó al mundo de las organizaciones no lucrativas o, como él dice, al “sin ánimo de lucro”, un concepto que en él despierta especial interés por su condición de psicólogo. “Me interesa el uso del dinero desde un punto de vista de transformación social, lo que incluye el ámbito de la donación” señala. De ahí que desarrolle labores en el sector de la donación y el ‘fundraising’ o captación de fondos. Además es socio y donante habitual de media docena de organizaciones y participa en actividades de promoción de la filantropía, entre las que se incluye la puesta en marcha de un curso en la UNED de filantropía y captación de fondos. Empezamos con él la serie de entrevistas que realizaremos con algunos de los participantes en la edición de este año de Diálogos en La Granja.
P. ¿Qué entiendes por Filantropía?
Para mí el concepto de filantropía está necesariamente vinculado al dinero. Hay otras categorías de colaboración como el voluntariado o el activismo que también son importantes desde el punto de vista de la transformación social, pero la filantropía implica una transferencia económica con vocación de transformación social, siempre realizada por un individuo, de lo contrario hablaríamos de un ámbito más corporativo.
P. ¿Cuál es el estado de desarrollo de la Filantropía en España? ¿Qué valoración social tiene la gente de ella?
A pesar de que la actividad filantrópica abunda en nuestro país, no está cuantificada ni es lo suficientemente visible. Las características sociales y culturales de la sociedad española han hecho que la filantropía carezca de un discurso público que la haya puesto en valor. Más bien ocurre lo contrario, cuando alguien hace pública una donación importante inmediatamente surge la sospecha y la crítica, algo en lo que los medios de comunicación también han jugado un papel importante. La gente desconfía de las grandes donaciones. Eso oculta el trabajo de millones de personas que a niveles más pequeños también contribuyen económicamente al sostenimiento de organizaciones sociales y de colectivos más desfavorecidos.
Loukolela, lo que un día fue el corazón de las tinieblas

Nuestra paleta de clichés es inagotable. Con ella pintamos ideas, situaciones, experiencias y les adjudicamos tramas, personajes, lugares… Asociar un proyecto de cooperación en la República del Congo a una mujer de 70 años que a bordo de una piragua ha empleado doce horas desde la región de Oyo hasta Loukolela cabría en pocos imaginarios, y desde luego, no responde al prototipo del joven que, un alarde de responsabilidad repentina o fruto de una verdadera vocación, se embarca hacia lo desconocido con intenciones altruistas.
Como si el anterior párrafo de un flashforward se tratara continuemos ahora por el principio. Carmen Rodríguez Granda, médica y ama de casa de profesión, inquieta e indomable de carácter, leyó en 2009 un reportaje en la revista ‘Mundo negro’, a la que está suscrita, firmado por la periodista Conchín Fernández, sobre el Padre Amable, un sacerdote ruandés cuya historia de supervivencia merece un episodio aparte. En él se denunciaba la situación del poblado congoleño de Loukolela, de 10.000 habitantes que, entre otras, colocaba la ausencia de agua potable como la necesidad más apremiante.
Granda decidió impulsar el proyecto. A primera vista no revestía una gran dimensión ni una inversión económica disparatada. Lo que ella no podía sospechar es que ese primer paso en el mundo de la filantropía sólo era eso, el primero. A aquel le se seguirían muchos más. Tantos, que no solo a pie hizo camino. Miles de kilómetros se concentraron a sus espaldas por tierra, mar y aire como parte de su dieta habitual.
Inversión social, la veta a explotar de la filantropía

El sector de la filantropía empresarial y la inversión social en Europa ha experimentado una significativa evolución en los últimos tres años, tanto cuantitativa como cualitativamente. Los instrumentos de inversión se han vuelto más sofisticados y, a su vera, el impacto social generado ha sido mucho mayor.
Eso es lo que se desprende de la encuesta que el pasado 3 de marzo publicó la ‘European Venture Philantropy Association’ (EVPA), una entidad sin ánimo de lucro que aúna más de 160 organizaciones o empresas que practican inversiones de carácter social o están interesadas en ellas. Proceden de 22 países diferentes y de diversas ramas como inversión social, capital riesgo, fundaciones, entidades financieras, instituciones académicas y consultoras. Doce de ellas son españolas: BBVA, Fundación Creas, Invest for Children, el Centro de Nacional de Investigaciones Oncológicas y la Fundación Pasqual Maragall entre otras.
Las política de austeridad económica que recorre Europa de punta a punta y sin excepción parecía ofrecer el pretexto perfecto para catalogar de prescindibles todos aquellos fondos destinados a organizaciones con fines de mejora social. Sin embargo, la cantidad media destinada por cada fundación o empresa pasó de 4.1 millones de euros en 2010, a 5.2 en 2011. Un crecimiento del 27 por ciento.
Filantropía en blanco y negro

"Cuando hablamos de filantropía solemos pensar en personas mayores, blancas y ricas". La reflexión proviene de Ebonie Johnson Cooper, una muchacha negra, joven e inquieta que tras tres trabajos fallidos decidió que lo suyo era la filantropía y que sólo a partir de ella se labraría una trayectoria profesional. Así lo ha hecho hasta la fecha, actuando como enlace y punto de apoyo de dos partes esenciales de la balanza del progreso: las organizaciones e instituciones sin ánimo de lucro que precisan de recursos y la figura del filántropo, pero no la versión decimonónica a la que Cooper hacía referencia con sus palabras al inicio, sino la de un perfil joven, urbano y afroamericano. "No es fácil, pero alguien tiene que hacerlo", señala ella.
Sus palabras se enmarcan en el debate que su propia plataforma, 'Friends of Ebonie', organizó recientemente en Washington, y que dio en llamarse "Defining Young Black Philanthropy". De ello se hace eco el Washington Post en un artículo que rescata algunas de las conclusiones a las que llegaron un nutrido grupo de panelistas que abarcaban el ámbito de la investigación, la política y la ciudadanía, conducidos todos ellos por el moderador por David J. Johns, director de 'Impact', una organización centrada en fomentar el compromiso cívico.






